Información de viaje de Madrid

A las once de la noche, la Cava Baja, en La Latina, está llena de gente que acaba de empezar a cenar. Las barras de los bares se llenan de platos de jamón y cañas de cerveza, y quienes no caben se quedan charlando en la calle. La Puerta del Sol sigue abarrotada y los letreros de los teatros de la Gran Vía siguen encendidos. Madrid come tarde y se acuesta aún más tarde.

Los días son para la pintura. Las salas de Velázquez y Goya del Prado, el Guernica de Picasso en el Reina Sofía y el Thyssen están a diez minutos a pie unos de otros, con el parque del Retiro al lado para cuando la vista no dé más: rema en una barca por el estanque o túmbate bajo los árboles. Al atardecer, la ladera junto al Palacio Real mira hacia el oeste mientras el cielo se tiñe de rojo.

La ciudad se asienta en una meseta a unos 650 m de altitud, así que los días de verano son calurosos y muy secos, y las mañanas de invierno rozan las temperaturas bajo cero. No hay mar, pero Toledo está a media hora en tren de alta velocidad y Segovia, a poco más. Vigila tus bolsillos en el metro y alrededor de Sol; lo demás es comer, caminar y mirar cuadros.

Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (MAD)